miércoles, 21 de julio de 2021

los padres pegaban a los niños...

 Granada, año 78 ó 79, o por ahí.

Aparte de la efervescencia política, a algunos nos había hecho tilín eso del psicoanálisis, las psicoterapias y demas psicos.

Habíamos montado unas "terapias de grupo" a raíz de unas experiencias educativas en übeda y nos apuntábamos a cualquier debate que tuviera que ver con el tema.

Pero la "psicología" granatensis estaba muy en mantillas. No recuerdo si había comenzado a funcionar la facultad, que creo que sí, pero en el ámbito popular, o en el mismo docente, había poco

Es más, aún hoy puedo recordar, sobrándome dedos de una mano, los psicólogos que tenían consulta, que colaboraban con el I.C.E., o bien que daban charlas al respecto.

Pero ahi estábamos, inventando o siguiendo las directrices que podíamos, cuando no inventándonoslas nosotros mismos.

Asi, en una reunión grande, aula de facultad o así, estaba de ponente un amigazo por los siglos de los siglos. Estudiante o finalista de psiquiatría, exponia algún tema al respecto.

En esto, hace una llamada a la historia de los presentes sobre "...cuando nuestros padres nos dieron algún azote...".

Y, suertes que tiene la vida, en ese momento, en el que el conferenciante hace una pausa, dos espectadores, conocidos de todos porque uno -holandés- era de los que iniciaba la experiencia de poner una consulta psicológica privada en Granada y otro, inglés, afincado en México, también conocido de todos, trataba de inculcarnos técnicas "gestálticas", digo, que en ese momento en el que el ponente ha ido al pasado para un asunto muy concreto, ha habido un silencio en el que accidentalmente, los dos foráneos han comentado entre sí algo parecido a "... estas gentes a las que sus padres les pegaban...".

Y ese silencio fortuito ha hecho que todos los presentes los oyéramos.

El ponente no movió una ceja. Siguió y, como digo, sin alterarse, incluyó la aportación extranjera a su disertación: "... y, digo, quizá por eso, aunque habría que estudiarlo, no hemos tenido en nuestros internados ni colegios, la misma cantidad de relaciones homosexuales que se tuvieron en inglaterra en esos años, ni, quizá, hayamos tenido desviaciones comportamentales tales como las que hubo en Holanda en..."....

Y, no recuerdo exactamente cómo, siguió dando caña a las nacionalidades -y culturas- de los dos "interruptores morales" de su frase sobre recuerdos infantiles.

Hasta tal punto fue la cosa que los interfectos ¡se levantaron para pedir perdón!....Es decir, interrumpieron la ponencia para proclamar su arrepentimiento por el desprecio que nos habían hecho.

Y, nada, el ponente volvió al tema que lo ocupaba. Los dos foráneos se volvieron a sentar... y no estuvieron en la cervecita con que, tradicionalmente, se suelen celebrar el final de esta clase de eventos.