Cualquier día, de cualquier semana, de cualquier mes... O sea, el tiempo no es significativo.
¿La hora?, pues, la de cuando ocurren las cosas, a media mañana o por ahí.
Pero el lugar, el lugar sí que está claro.
Yo bajo por la aguada y me meto en la rotonda que tenía antiguamente a la paloma. Es decir, debajo de mi casa, en el "control" de Tánger.
Y, por la izquierda viene un mercedes, de color beige o marrón clarito.
Pero viene a darme o yo a darle a él, que tanto da porque la importancia del tema es otra.
Nos damos, le doy o me da. Ya digo, tanto monta monta tanto. su faro y aleta trasera derecha contra mi aleta delantera izquierda. Luego pongo la foto.
Nada, los dos habíamos frenado -señales en el suelo como hacíamos en tiempos pasados-. Pero no fueron suficientes los rozamientos en ningún caso, porque no conseguimos detenernos.
Nos bajamos. El señor era mayor que yo, alrededor de cincuenta años, habla español estupendamente y, claro, discutimos sobre quién tenía más derecho o menos.
Recuerdo que, en aquél entonces -algún momento de 1985 u 86 (acabo de caer)- no se tenía tan definido y aceptado que en las rotondas, el que estuviera 'dentro', tenía preferencia.
Eso, discutimos, no en mal plan, pero ninguno nos bajábamos del burro y ya teníamos una presencia humana alrededor que parecíamos algo y alguien.
Llegaron los gendarmes. Sin problema. Me pidieron la documentación. Le pidieron su documentación y, no recuerdo con precisión si nos dieron a cada uno la del otro o se llevaron las dos.
En cualquier caso, el conflicto estaba señalado, tomado nota y, digamos, enviado al mecanismo de seguros que correspondiera.
Pero en algún momento me salió una vena algo triunfal.
Es decir, un "todo terreno" contra un "turismo"... le tenía que haber hecho algún daño.
Nada, nada, nada, ni rasguños.
Yo, una arruga notoria en el parachoques y la aleta bastante hundida.
¡Al diablo mi orgullo!, pero exacerbada la curiosidad.
¿Cómo era posible?.
Me lo explicó después mi amigo Mohamed, que tenía una chapistería en la subida desde la aguada hasta el Hospital Español.
En Marruecos se "fabrican" de nuevo los Mercedes. Es decir, les ponen -o ponían- viguetillas, "us", chapas, chapitas y chapones de tal manera que los hacían indestructibles y, digo yo, antioxidantes, porque estaban nuevos.
O sea, que si vas a Marruecos y te encuentras con un mercedes de los de "aletas", sal corriendo, que pueden más que tú.
