Otra "pequeña historia".
A poco de llegar a "Dardiali", empezamos a tener relaciones, que aún mantenemos y disfrutamos, con un montón de gente extraordinaria.Lo eran hasta en los pequeños detalles que, lógicamente, hacían la vida agradable.
Lo que ocurre es que esos detalles pueden tener algunos inconvenientes o dar lugar a meteduras de pata.
Por ejemplo. Un día, mi hijo, entonces con 5 ó 6 años, comentó que le gustaría tener una tortuga.... y se la trajeron.
Nuestro buen amigo Nordin apareció con una tortuguilla de pocos centímetros. Preciosa.
La pusimos en un -como quiera que se llame- y allí la cuidábamos hasta que, a las pocas semanas, quizá por aquello del ecologismo, pensamos que había que devolver la tortuga a su entorno.
Mi hijo estaba de acuerdo. "Aquello" tenía que estar en su sitio.
Y bajamos hacia el río.
Al parecer no estuve atento al entorno. Busqué unos callejones y cerca de la muralla de la papelera llegamos a la orilla. Sería invierno o habría habido lluvias. El río bajaba con un caudal respetable.
De común acuerdo, mi hijo y yo, echamos la tortuguilla al agua e, inmediatamente, caímos en el error. El río estaba sucio y despedía un olor cáustico, horrible. Aquello estaba contaminado y, seguro, mucho más que el sitio donde estaba en nuestra casa.
Me encontré como un idiota, diciéndole a la tortuguita arrastrada por la corriente.
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