Esta es una historia antigua, pero no mucho, treinta y tantos años, seis, para ser más precisos, que tiene su gracia y su homenaje.
A ver, fuimos en Navidad de ese año, con dos coches y, por exceso de confianza, a nuestro Dyane 6 -aún lo tengo- ni lo revisamos. Gasolina, revisar el nivel de aceite, carretera y manta....
Una vez pasada Marrakech, hacia Chichaoua, me da la impresión de que volamos bajo. Hay un ruido en el motor nada problemático desde el punto de vista mecánico, pero sí anunciante de que iría a más. El escape. Un tubo de ellos está anunciando su muerte.
Bajamos a Agadir y ya camino de Tiznit, el ruido ha cambiado... a más. Pasamos Goulimine y Tantan y, llegando ya a Daoura, el ruido es de un avioncito a ras de tierra.
En el Aaiun nuestros alumnos nos miran con cara de broma. "Os hemos oido", y teníais que ser vosotros.
Claro, aquello hay que arreglarlo y me dicen que no va a haber problema. Quedo con uno de vosotros (porque sé que alguno me vais a leer) y me llevan -lleváis- a un taller para que "lo arreglen".
Yo, escéptico, pero tengo que confiar en que será posible.
En la puerta del taller hay un bidón de esos de 200 litros, de CS, como los que teníamos por aquí, lleno de agua y de un buen puñado de palos. Sí, palos, de la madera que sea, largos, y de calibres diferentes.
El mecánico se mete debajo del coche y saca el tubo roto y, con él, el primer silenciador que lleva el coche.
Mide -a mano alzada, claro- el diámetro del trozo de tubo que queda, elige un palo y lo pone en un lugar. Toma un rollo de alambre y empieza a dar vueltas en torno al palo.
Después, con la oxhídrica va uniendo hilo a hilo hasta formar un tubo de aproximadamente la longitud que le hará falta.
Pero el necesario ¡está curvado!. No hay problema, saca el nuevo tubo del palo, lo rompe aunque no del todo por un par de sitios y ahí, añade más alambre y soldadura.
Le añade las embocaduras y lo monta.
Se mete debajo del coche y lo coloca
Arranco y ¡ya no hace ruido!.
He mirado al mecánico como si fuera un brujo.
Pues estuvo funcionando hasta que se deshizo. Varios años más tarde.
Admirable. Lo volvería a llevar allí.
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