Un cuentecillo histórico.... A Xauen ibamos como el que va a la cafetería de la esquina. Claro que hicimos amistades, y fuertes, con algunos de los "guías" que había por allí y, tanto, que al llegar al aparcamiento que había -a lo mejor lo hay aún- de enfrente del "parador", le decíamos a alguno de los chicos que habían por allí que avisaran a Mohamed, el "mini-guía"...
Claro, esperábamos y, mientras, un montón de aspirantes a llevarnos de paseo se acercaban con "está de suerte, amigo, día de mercado" y cosas parecidas...Pues bien, un día que nuestro habibi tardaba algo más de lo normal se acercaron un buen montón de cicerones... Los miré a todos con fijación y, de pronto, uno de ellos dijo -aún en español- "¡que nos está echando el mal de ojo!"... Salieron a toda velocidad en todas direcciones. La plaza se quedó sola. Nosotros, únicamente.
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