Luego trataré de buscar la foto del sitio...
Me refiero al final de una carreterita que llevaba desde el sur de Rabat hasta la autopista que la unía a Casablanca.
Era -estoy hablando del 84- la única autopista del país y tenía su encanto. Por ejemplo, vi unas escaleras -caseras- sobre la mediana para pasar andando cómodamente de un lado a otrro.
Pero lo que cuento es más tierno.
REsulta que comprobé con gusto que mi manía de 'tocar' a la gente con la que hablo me facilitaba las relaciones en Marruecos. Creo que es uno de los aspectos que forman parte de la cultura marroquí y que noes citado normalmente.
Pues bien, yo tocaba de siempre y si mis habibis tocan, pues ya somos más de lo mismo.
Pero el caso es más gracioso. A ver, íbamos hacia Casa y habíamos atravesado Rabat por dentro de la ciudad. Como conocía esa salida la usé, con tan mala fortuna que me despisté y no hice el Stop propio del lugar.
Nada, un gendarme con su motazo parecía estar esperándome. Me para y empieza, de una forma educada y correcta, a regañarme...
Estoy a tres o cuatro metros del coche en el que vamos con la familia y veo de reojo que mi laila está en la ventanilla -dos años preciosísimos- llamándome.
Empiezo a andar hacia atrás, el gendarme me sigue en mi marcha y, cuando paso por la ventanilla cojo a la laila en brazos.
Sabía lo que iba a pasar. La chiquilla empieza a hacerle carantoñas al gendarme hasta que no puede resistirse.
La coge en brazos, la enana le hace gestos divertidos y el pobre hombre cae en brazos del encanto de mi hija.
De hablar del Stop pasamos a hablar de los chiquillos, etc. etc.
Total, de multa, ualu---
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