Posiblemente no sea ni el nombre adecuado ni la referencia correcta pero se ha convertido en un tópico útil y, creo, propio de la descripción que pretendo hacer.
La primera vez que fui consciente de que hubiera menores desatendidos viviendo a su propia suerte fue en cualquier avenida de México D.F., en el año 1982.
Es decir, bajábamos -en carro, claro- desde México-Tacuba hacia Insurgentes o Revolución y, en el primer semáforo te asaltaban chicos de alrededor de 8 a 11 ó 12 años que, con un trapo, rasqueta o similar te limpiaban el parabrisas. Otros, a su lado, te ofrecían chicles o Kleenex y, todos bajo una actividad desenfrenada para que, si les rechazabas fueran a otro carro y allí rindieran su actividad.
En principio, desconocedor de muchas cosas, me parecieron vitalistas, es decir gente, a las que no era difícil presuponer marginación y, por ello, su reacción para ganar alguna plata.
No fui crítico en principio. El trato era afectuoso y en cierta forma jovial y, claro, si tienes mano con los chavales siempre hay algún recurso para hacerles reir.
Les dabas una propina y tenías chicles y Kleenes y, más o menos limpio, el parabrisas. (Mi "carro" era muy alto y, por ello, no llegaban más que a la mitad de su altura).
Ya era normal, confiabas en ellos hasta para conseguir alguna cola o refresco y... así, un día y otro.
Hasta que me hablaron de ellos.
No eran espontáneos. Es decir, no tomaban -no puedes decir "cogían"- el metro para bajar desde las colinas de alrededor de Tenochtitlan y llegar al centro, de forma autónoma.
Les dirigían.
Nos señalaron que eran presa fácil de una especie de mafias que decían dónde tenían que estar, cuantos, a qué horas y se llevaban una comisión por regularlos. Es decir... que estaban en manos de profesionales de "su" actuación.
Y, ahí, empezó mi malestar.
Yo había caído en una especie de 'película americana' en las que veíamos como parecía normal la cantidad de pequeños empleos que parecían adecuados a gente joven en América. Los lavacoches, por ejemplo. Nos decían que mucha gente importante había comenzado en su autonomía por dedicar horas a limpiar carros en lavaderos a propósito.
Pero empezaba la parte oscura. Eso podría existir. En principio, si es libre y en horas no escolares es fácil no tenerles censura. Pero... es más complicado.
Sin embargo, hay algo importante a señalar.
Esos chicos estaban ya en contacto con la realidad. Un cierto tiempo en esa labor les hacía independientes, autónomos respecto a su familia aunque no respecto a los que los manejaran.
Pero llegaban a ser capaces de vivir solos. Sin autoridad familiar y...
Podían ponerse al servicio de quien fuera y donde fuera.

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