domingo, 2 de julio de 2023

Los juegos de manos

 

Por razones que no quiero puntualizar ahora, pero que serían objeto de decenas de relatos, estábamos pasando unos días un buen pandillón de granaínos en una calle que ha pasado a llamarse Avenida Al Hayami. Una amiguísima familiar se había comprado una casa y estábamos entre inauguracion, instalación y demás.
La calle, vacía de coches y en la tapia que da a l cementerio uno sólo, el nuestro, con matrícula española.
Después de la siesta se oye una voz desde la calle. "Españolo, españolo, no dejes aquí el coche que te lo pueden quitar".
Me asomo a la calle y veo lo que esperaba, el coche, naturalmente, el cementerio y el montón de púberes y casi adolescentes que.... me están esperando.
Le han contestado al del aviso algo así como "mackenzi muskil, coche dialek", que yo traducía como que no había problema porque el coche era... suyo, o sea, mío.
Pero bueno, da igual. Como ha decaído el sol bajo a jugar con ellos. El tema es repetido porque lo hacemos todas las tardes, pero nos encanta.
Dos jugadores de pie, con los pies paralelos y juntos que no deben moverse, a la distancia de los brazos extendidos y que pueden tocar las manos del de enfrente.
Uno amaga un 'ataque' y el otro, o aguanta a pie firme y confía en su inercia para no moverse, o ablanda la tensión y el que ha atacado se encuentra con su esfuerzo en el aire. Mueve los pies y pierde.
Bueno, pues, así, un montón de días, a un montón de gente y todos divertidos.
Tan repetido es el tema y tanto nos hace reir que la gente que pasa por la calle se suma a nuestras parejas de empujadores. Un mecánico del taller que hay un poco más abajo, se ha salido desde debajo del coche y, con las manos de grasa, pide jugar. Concedido, ganado o perdido pero ha jugado.
Al final del día me hablan de un garage y con el coche lleno de jugadores vamos a llevarlo.
Hasta que llega la noche y nos manda cada uno a su casa.

 



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