sábado, 8 de julio de 2023

Los pimientos

 No hace mucho conté alguna de mis vivencias en la casa de la Avenida Mohamed Al Hayani, según dije llegué a contar con un grupo de vecinillos jóvenes a los que les gustaba jugar "a las manos" conforme iba cayendo la tarde.

Pues bien, en una de las tardes, cuando bajé para nuestra sesión de juegos ví cómo uno de ellos salía de su casa con unas bandejas de hierro -negrísimas- y, en ellas, pimientos y otras verduras.

Hice ademán de quitárselas, entre la juerga generalizada de sus compañeros. 

Estaban asombrados, un señor tan "serio" como yo que robaba pimientos.

Y, el caso es que pretendía ayudarlo, como así hice, "quitándole" alguna de las bandejas y señalando el camino del horno.

Éste estaba no muy lejos de la mezquita que hacía casi esquina con el cementerio.

En fin, una vez que hubo aceptado mi broma y viendo que seguía camino con él, pareció gustarle mi tarea y llegamos juntos al horno. Yo, chapurreando mi pobrísimo dariya y tratando de hacerle entender lo que yo quería: que en mi pueblo, cuando era tan jovencillo como él, también hacía lo mismo

Llegamos al horno. Allí estaba lo que yo esperaba. Una panda de chivanis que me vieron llegar con cara de broma. ¿Qué hacía el nasarani con los pimientos en la mano?.

Pues eso, buscarlos para charlar.

Lo que hicimos.

Me hicieron sitio a su lado y empezamos. No, empezaron ellos. 

Preguntas para parar un tren. Quién era, qué hacía allí, por qué estaba en Marruecos, qué hacía yo con una bandeja de pimientos en la mano....Y, claro, llegaron unos tés que tomamos con un gusto exquisito. 

Entendieron mis inicios magrebíes -de hacía más de diez años- en el Hospital, como profe, de que tuviera tantos conocidos, de que me gustara jugar con la pandilla cercana a la mezquita - me dijeron que ya me habían observado- y, en fin, una charla de amigotes mientras se va poniendo el sol.

También la anécdota cercana, de cómo conocía esas bandejas negrísimas para llevar las patatas, el cordero... o los pimientos al horno y de que eso se hacía en Linares, mi pueblo, "de toda la vida".

En fin, lo grande, bonito y tierno de encontrar gente que tiene lugares comunes aún a pesar de la aparente distancia.


 

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