No muy lejos de donde expongo en la foto.
Una anécdota curiosa y, además, de las poco que tengo en las que cuento un mal momento mío.
A saber, mi mujer y yo volvemos de Tetuán a Ceuta. Como tantas veces habíamos ido desde Granada, a comer, ver gente, resolver asuntos y, a la noche, a casa.
Habíamos tratado de resolver un asunto de pasaportes de amigas y posibles viajes a Granada, pero todo, todo, nos había salido mal.
O sea volvíamos fracasados y, claro de no muy buen humor.
Pues, por la razón que sea, posiblemente no olvidar ni uno solo de los caminos gustados y queridos de Tetuán diali, veníamos por el Ensemble y en lugar de tirar derechos hacia la carretera de Ceuta, por encima del puente que hay sobre la carretera que va a Oued Laou, pongo el indicador a la izquierda para hacer la calle que rodea las murallas de la medina.
Es verdad que pasé un semáforo en ámbar pero, de verdad también, dentro del plazo legal.
No le pareció así a una pareja de gendarmes y me pararon.
Empezó la conversación. "Ha pasado en rojo"....Lah. Sorpresa del gendarme e insistencia suya.
Ya era difícil que yo, no sabiendo Dariya lo suficiente para entenderme y él resistiéndose a hablar en francés, nos entendiéramos pero las discusiones son discusiones.
No sé cuántos dirhams de multa. Abusivo, claro. Yo, que no.
Es más, había un problema estúpido y era que nos habíamos quedado sin dinero marroquí.
Yo: No y, además, deme el papel, de la multa. Él me dice que habría que ir al cuartel. Yo: de acuerdo, vamos al cuartel. Y así, papel sí, papel no, cuantía y demás, vamos pasando un rato.
Pero, lo curioso es que sólo había un gendarme. ¿y el otro?. No se le veía por ningún lado.
Seguimos de "pelea". Baja la cuantía y dice que nada de papel. Vamos, él de ida y yo de vuelta íbamos a estar hasta que se acabara el día.
Como la primitiva tensión se ha relajado comienzo a contarle el que yo había sido profesor en el Juan de la Cierva, y cosas así. Me va entendiendo y, de pronto, detrás de uno de los coches que están aparcados sale el otro gendarme: Un antiguo alumno que, con voz alegre le dice a su compañero: "¡Si este es de los nuestros!".
El gendarme que me había pedido papeles y flux cambia el talante y se muestra alegre.
Nos saludamos con nuestro amigo y le regaño, ¿qué hacías escondido, granuja?. Él se muere de risa, decía que estaba tratando de ver cómo nos desenvolvíamos. Le anuncié que le iba a poner un examen o dos de física y, así y así empezamos a pasar un rato bueno.
Total, nos despedimos de los dos con un abrazo.
Testigo. El Borj que está al lado del museo etnológico.
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